Táctica

Con el Real Madrid dominando y el Barcelona jugando con diez, parecía claro que en el segundo tiempo el equipo madrileño iba a tener un escenario cómodo Sin embargo, la situación cambió de forma radical, y curiosamente esa sensación de control absoluto dio paso a un choque mucho más dividido en términos de dominio, a pesar de que los de Zidane pasasen a jugar más tiempo en campo rival con pelota controlada. La principal circunstancia fue la sustitución de Cristiano Ronaldo, que modificó completamente la estructura con balón del equipo blanco.
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Sin el portugués, Benzema pasó a ocupar la posición de nueve, dejando de tener tantos contactos sobre ese perfil zurdo que explotó de forma constante durante los primeros 45 minutos, al estar a partir del segundo acto Asensio más fijo en esa posición. Además, el equipo blanco, a pesar de tener un jugador más, comenzó a atacar con menos espacios. El Barcelona cambió presión por un repliegue en 4-3-2 con el que ya los merengues no saltaban dos líneas rivales y atacaban de cara, de modo que la forma de encontrar zona de remate tenía que ser mucho más masticada. Como el Barça ocupaba mejor el carril central, la pelota solía acabar en banda, pero sin el crack luso la contundencia a la hora de rematar ese centro lateral se disminuye de forma evidente.
En ese contexto y a pesar del dominio territorial, el Barcelona siguió desplegándose. Los motivos fueron dos; unos ocurrieron por dentro y otros en los dos carriles interiores de ambos perfiles del sistema táctico culé. Luis Suárez siguió mostrando su dominio en la anticipación a los zagueros blancos, y ahí fue Leo Messi el que tuvo un papel no habitual, ya que tuvo que moverse sin pelota en vertical atacando la espalda de los centrales, lo que le permitió encontrar dos buenos remates; uno acabó en gol y otro, en paradón de Keylor Navas. Lo que ocurrió en esos dos carriles interiores fue que Rakitic y Paulinho conseguían, por puro despliegue físico, ganar metros y hacer más pausados los ataques posicionales del cuadro merengue. El Real Madrid murió en el área rival pero sin encontrar el pase que dejase un remate de verdad claro, y el Barça logró, a pesar de la inferioridad numérica, adaptarse al contexto y respirar con categoría.
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A mí la sensación de grandeza de CR7 en la primera parte me maravilló. El Real jugaba mejor y el Barça naufragaba, pero es que el portugués estaba en plan dominador. Piqué, un central de época, siempre ha competido al máximo ante CR7 y siempre ha quedado a deber. Lo mismo que SR4 con Messi en el otro lado. Otra razón para poner en contexto la bestialidad de los dos mitos vivientes que gozamos cada domingo.

El partido demostró varias cosas importantes: Madrid y Barça compiten hasta en la ducha. Estos equipos, que han sido los dos más grandes de estos diez años en Europa, necesitan pelearse siempre, verse frente a frente para encenderse. Es un partidazo.