Los 160 de Coutinho

Tras la confirmación oficial, la primera pregunta era más que obligada. ¿Vale realmente Philippe Coutinho (Río de Janeiro, 1992) los 160 millones de euros, 120 más 40 en variables, que ha pagado el FC Barcelona por hacerse con sus servicios? Poniendo sobre la mesa el dato de que se trata del segundo fichaje más caro de la historia, tras Neymar y sus 222 millones de euros y a la espera de que se formalice el traspaso de Kylian Mbappé al PSG el próximo verano, todo apunta a que el precio del centrocampista brasileño es absolutamente desproporcionado. Ni está a la altura futbolística de Neymar, ni tiene la capacidad de resolver partidos que sí tiene el exbarcelonista. Tampoco tiene el recorrido que sí tiene, o debería de tener, el jovencísimo Mbappé. Sí, es verdad que es un jugador de enorme creatividad, vertical, muy rápido y con una capacidad asociativa que encaja, a priori, a la perfección con el ADN azulgrana. Es, además, un notable goleador. Llega al Camp Nou como autor de siete goles en la actual temporada con el Liverpool. ¿Suficiente para disparar su precio teniendo en cuenta que no podrá jugar en Champions League la presente temporada?
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La razón más convincente de todas las que se han puesto sobre la mesa para justificar su sobreprecio es el previsto declive paulatino de Andrés Iniesta. El manchego, que solo ha ha escuchado el pitido final sobre el césped en un único partido de Liga en lo que llevamos de campaña, emboca la inevitable cuesta abajo de su carrera. En mayo hará 34 años y la llegada de Coutinho arroja algo de luz para ese futuro cercano, casi inmediato, en el que el pequeño interior de Fuentealbilla necesite dosificar su abrumador talento con cuentagotas. La posición de interior izquierdo parece, en principio, que será consagrada al fútbol del exjugador del Liverpool, Inter o Espanyol. Debería ser, por lógica posicional, el relevo generacional de Andrés.
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Sobre la mesa quedan las dudas que probablemente acaban despejadas si el brasileño consigue acoplarse con celeridad y dejar para el recuerdo unos primeros partidos brillantes como futbolista del Barça. ¿Por qué no se cerró su contratación antes de su renovación con el Liverpool hace ahora justo un año? ¿Por qué precisamente ahora, sin posibilidad de jugar competición europea y con la Liga firmemente encarrilada a favor de los de Ernesto Valverde? ¿Miedo a un Mundial estratosférico el próximo verano que elevase su precio, por imposible que parezca, aún más? ¿En qué posición quedan dentro de la plantilla los Arda (defenestrado desde hace tiempo), Rafinha, Denis Suárez o André Gomes tras la llegada del carioca?
Lo que parece innegable es que la llegada de Philippe Coutinho, más la vuelta al césped del inédito Ousmane Dembélé, devuelve la idea de un Barça todavía más temible, dictatorial en la competición liguera y que ha dado muestras más que probadas de haber superado la tristeza post-Neymar. Aunque el coste del tratamiento antidepresivo haya sido disparatado.