El otro director Alemán

Al mismo tiempo que Marcos Llorente, Dani Ceballos y Saúl Ñíguez están dominando la Euro Sub-21 a pesar de renunciar al control del balón, lo cual convierte al equipo de Celades en contracultural, hay un centrocampista alemán que está haciendo lo propio pero desde la posesión. Se llama Maximilian Arnold, juega en el VfL Wolfsburgo, se parece a Zurutuza y comparte orígenes -y algo más- con Kroos.
Nacido en Riesa y formado en el SG Dynamo Dresden, es decir, en el complicado fútbol post RDA, de Arnold llevamos oyendo hablar desde que Diego Ribas abandonara Wolfsburgo para volver a firmar por el Atlético. Fue entonces, con apenas 19 años, cuando el ahora capitán de Alemania Sub-21 se hizo con un hueco en el once titular que ya no iba a soltar. La cuestión es que este hueco iba a estar en la mediapunta o, incluso, en la banda izquierda, dos posiciones que no encajaban de todo con la naturaleza que ya se le intuía. No hay que olvidar, de hecho, que dicha mediapunta no era muy ortodoxa, pues amen de estar rodeado de mucho jugador vertical (Schurrle, Caligiuri, Vierinha o Draxler) también estaba escoltado por un doble pivote absolutamente condicionante (el Luiz Gustavo – Guilavogui).
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Esta precocidad, esta posición y este contexto provocaron que la primera versión que conocimos de Maximilian Arnold fuera bastante distinta a la que estamos viendo en este campeonato. Cierto es que ya parecía diferente al resto. Que era un jugador global en un equipo que pecaba de unidimensional. Pero al final su rol le limitaba a ejercer como un gregario del resto, continuando -y no liderando- las labores de creación o aceleración según tocase. No obstante, a pesar de esto Arnold tenía siempre un impacto muy positivo en el juego colectivo. Sus movimientos por delante de línea de balón y posteriores toques cortos, similares los unos y los otros a los que caracterizan a David Zurutuza, le hicieron rendir sobremanera, por ejemplo, ante el Real Madrid en la pasada Copa de Europa. Todos se fijaron en Draxler con razón, pero detrás de cada recepción del extremo estaba un movimiento, recepción y toque del mediapunta.
Pero ya por aquel entonces se notaba que Arnold estaba para más de lo que le pedía Dieter Hecking. Por eso, tras un curso en el que ha ido pisando más la base de la jugada, en esta Eurocopa está rompiendo como el gran líder de esta prometedora generación con una naturalidad inusitada pese al cambio de posición. Jugando en paralelo a Dahoud y por detrás de Max Meyer, aunque siempre mezclando alturas, Arnold sigue vistiendo el “10” pero ahora está ejerciendo de “5” y de “6”. Porque a su dinamismo habitual, virtud que redondea muchas de sus acciones, le está añadiendo pausa, continuidad, sentido, criterio, inteligencia y mando en la medular.
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A su manera, Maximilian Arnold está siendo el Toni Kroos de esta Alemania Sub-21. Se mueve más, lo que le lleva a ocupar a veces posiciones más adelantadas, pero es él quien dota de seguridad y fluidez al ataque más sostenido del campeonato. Toques en corto, cambios de orientación con su magnífica zurda, pases verticales, controles orientados para posterior descarga… Max Arnold no es un creador, es un director. La Eurocopa Sub-21 lo ha demostrado.